• ¿Cada cuánto hay que limpiar las paredes? ¿Qué productos puedo utilizar?

    Te descubrimos paso a paso la manera más sencilla y efectiva de limpiar las paredes de casa. Porque comprar borradores mágicos en el supermercado es una opción, pero ¿para qué si puedes hacerlo de manera más efectiva?

    ¿EN QUÉ ÉPOCA DEL AÑO ES MEJOR LIMPIAR LAS PAREDES?

    En primavera o a principios de otoño. Estas son las mejores épocas para limpiar las paredes, cuando todavía el clima es templado. Al limpiarlas con agua necesitarás poder abrir las ventanas para que se sequen de manera rápida.

    ¿CADA CUÁNTO HAY QUE LIMPIAR LAS PAREDES?

    Con una vez al año bastaría. Añade este trabajo manual a la lista de tareas que tengas preparada para el periodo en el que te vayas a dedicar a la limpieza general de tu casa.

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    CÓMO LIMPIAR LAS PAREDES: EL PASO A PASO

    Analiza las características de las paredes y la pintura

    Lo primero que debes tener en cuenta es el tipo de pintura. Tenemos una mala noticia para ti: si es de temple, olvídate de limpiarlas a fondo, tan sólo conseguirás arrastrarla y eliminarla de la pared. Confórmate con pasarles el polvo.

    Por el contrario, la pintura plástica es lavable (también con base de agua, sólo que incluye resinas vinílicas o acrílicas). No obstante, has de tener en cuenta que, aún así, es también porosa, por lo que las manchas muy oscuras serán difíciles de quitar.

    El gotelé requerirá de mayor obstinación y repasos.

    ¿QUÉ NECESITAS PARA LIMPIAR LAS PAREDES?

    -Necesitarás una escoba o un aspirador con cepillo

    -Un plumero o un estropajo con mango

    -Una toalla blanca

    -Varios paños quitapolvo preferiblemente blancos

    -Un cubo con agua tibia y un chorrito de jabón (sirve el detergente lavavajillas)

    -Y otro cubo con agua tibia y limpia

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    PONTE MANOS A LA OBRA

    Retira todos los cuadros y adornos de las paredes; también los muebles que descansen apoyados en ellas. Recubre el suelo justo debajo de la zona que vayas a limpiar por si cae agua.

    Quita el polvo de toda la superficie o bien con una escoba recubierta con una toalla o bien con el cepillo (limpio) de la aspiradora.

    Especial atención deberás prestarle al rodapié, donde mayor suciedad se acumula. Hay quien opta por utilizar en esta zona tan delicada un plumero o un cepillo con esponja de los que se usan en las manualidades; también sirven los estropajos con mango (pero recuerda que no deben estar teñidos de ningún color).

    Prueba a frotar un trozo de pared en una zona poco visible (sirve detrás de una puerta) para asegurarte que no queden marcas ni surcos una vez se haya secado el agua.

    Limpia el resto de la pared con un paño blanco que no suelte pelusas (o con una esponja sin color) humedecido en el agua jabonosa.

    Aclara con el agua limpia del otro cubo (recuerda que has de cambiarlo cada poco) utilizando un paño limpio con las mismas características.

    Abre las ventanas y deja secar el ambiente.

    OTRA ALTERNATIVA

    Hay quien prefiere añadirle al agua jabonosa (detergente lavavajillas) un cuarto de taza de vinagre (esto es recomendable para las pinturas con base de aceite); otros optan por un chorrito de amoniaco. Las manchas mejor frotarlas con una pasta de bicarbonato de sodio.

    CÓMO LIMPIAR PAREDES BLANCAS

    Añade sí o sí bicarbonato de sodio y vinagre al agua jabonosa. Te ayudará a blanquear las paredes.

    Utiliza una goma de borrar para eliminar las manchas de lapicero o pinturas escolares.

    El mismo truco, el de la goma de borrar, sirve para las marcas y arañazos de los muebles y de las propias uñas. ¿Quién no ha marcado la pared de la entrada con esmalte rojo al colgar el abrigo o dejar las llaves?

    OTRAS SUPERFICIES

    PAPEL PINTADO

    Con el papel pintado ocurre exactamente lo mismo, tendrás que fijarte también en el tipo de acabado.

    El papel pintado gofrado es el más básico, el de toda la vida. Fabricado con una única capa de papel, es de difícil limpieza (y poco resistente a la luz natural), por lo que al no ser impermeable únicamente podrás sacudirle el polvo con un trapo seco.

    En el caso de que el empapelado sea vinilizado o vinílico, la técnica de limpieza será muy parecida a la utilizada con la pintura plástica:

    Quitar el polvo: Frotar (esta vez de manera más delicada) con una esponja o un trapo humedecido (pero no demasiado) en agua templada jabonosa (nunca se debe emplear amoniaco ni detergentes abrasivos). Aclarar con agua limpia tibia.

    Dejar secar: Las manchas se eliminan con una goma de borrar o con una bolita de miga de pan prensada con las manos. ¡Ah! Y no te olvides de tener siempre a mano papel secante, ya que en caso de que caiga aceite sobre las paredes empapeladas tan sólo tendrás que colocarlo sobre la mancha, apretar fuerte y aplicar calor con un secador.

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    AZULEJOS

    Lo primordial para ahorrar tiempo a la hora de limpiar las baldosas de la cocina o del baño es que todas las paredes estén húmedas: puedes abrir el grifo del agua caliente para que se disperse el vapor por el espacio o bien poner una cazuela con agua a hervir, en el caso de la cocina.

    Después tan sólo tendrás que frotar (esta vez de arriba abajo) con un trapo mojado en agua tibia con jabón (mejor si es desengrasante) y aclarar con agua limpia. También el vinagre y el amoniaco son buenos aliados en la tarea.

    Las juntas se pueden limpiar con un cepillo de dientes y lejía (no te olvides de ponerte guantes) y terminar el trabajo con un pintajuntas específico.

    Para un resultado más profesional y brillante una buena idea es acabar de limpiar los azulejos con algodón y alcohol de quemar o con un producto limpiacristales.

    MÁRMOL

    Los frentes de las paredes de la cocina revestidos con grandes piezas de mármol requieren de un cuidado especial. Utiliza una pasta de bicarbonato de sodio mezclado con agua, aplícala sobre la superficie a limpiar y déjala actual durante media hora. Retira la emulsión con un trapo húmedo y a continuación seca la pared. Las manchas se han de eliminar de manera previa frotándolas a fondo con medio limón.

    Fuente: ElMueble 

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